15 ejercicios de pase para niños

Hay una escena que se repite mucho en el fútbol infantil. Durante el ejercicio de pases todo parece ir bien: el balón llega al compañero, los niños completan la secuencia y el entrenador siente que el objetivo está conseguido. Después empieza el partido y sucede otra cosa. El jugador recibe, levanta tarde la cabeza, no encuentra a quién pasar o se acerca tanto al compañero que termina cerrando su propia línea de pase.

Por eso estos ejercicios de pase para niños no están pensados solamente para aprender a golpear bien el balón. La idea es que el niño avance poco a poco desde una situación sencilla de precisión hacia tareas donde tenga que mirar, recibir, decidir, pasar y volver a moverse.

No hace falta utilizar los 15 en un mismo entrenamiento. De hecho, normalmente no tendría sentido. Puedes escoger dos o tres según el problema que estés viendo en tu equipo y progresarlos únicamente cuando los jugadores estén preparados.

Este planteamiento coincide con el trabajo de fútbol base que encontramos en el FIFA Training Centre: comenzar con objetivos claros y accesibles, modificar la dificultad y terminar acercando la tarea a una situación de juego.

Antes de elegir un ejercicio, mira qué está fallando

A veces buscamos otro ejercicio cuando en realidad lo que necesitamos es identificar mejor el problema. Por ejemplo, si un niño completa el pase pero su compañero necesita cinco toques para controlar, el problema no es necesariamente que “pase mal”. Puede estar enviando el balón demasiado fuerte o al pie equivocado.

Esta tabla puede ayudarte a entrar directamente en la parte que necesitas.

Lo que observasEjercicios que pueden ayudarte
Los pases salen desviados o con demasiada fuerza1, 2 y 3
El niño pasa y después se queda parado4, 5 y 6
Mira únicamente el balón7 y 8
No sabe cuándo pasar y cuándo conducir9
Cuesta superar rivales mediante el pase10 y 11
El equipo juega siempre hacia el mismo lado12
El pase no conecta con desmarques o finalización13 y 14
Pasan bien sin rival, pero desaparece en el partido15

Primero: que el balón llegue con intención

Con los más pequeños o con jugadores que todavía tienen dificultades técnicas, conviene empezar por situaciones donde puedan tener éxito. Eso no significa pasar veinte minutos haciendo repeticiones idénticas. Podemos mantener una tarea sencilla y, aun así, introducir pequeños problemas que obliguen a ajustar dirección y fuerza.

1. La puerta que se hace pequeña

Coloca a dos jugadores frente a frente y crea entre ellos una puerta con dos conos. La primera misión es sencilla: conseguir que el balón atraviese la puerta y llegue controlable al compañero.

Para niños que están empezando puedes utilizar una distancia de unos 4 o 5 metros y una puerta bastante amplia. Si comienzan a acertar con facilidad, no hace falta cambiar de ejercicio. Reduce un poco el ancho de la puerta o aumenta ligeramente la distancia.

Organización: 2 jugadores por estación, 1 balón y 2 conos. Si tienes 12 niños, monta seis estaciones en paralelo en lugar de una fila grande.

Qué mirar: no cuentes solamente cuántos pases entran. Observa si el receptor puede controlar sin perseguir el balón.

Si los pases salen demasiado fuertes, puedes preguntar: “¿Cómo tendría que llegarme el balón si después quiero volver a jugar rápido?”

Para facilitarlo: acerca a los jugadores y ensancha la puerta.

Para hacerlo más difícil: estrecha la puerta o haz que el receptor se desplace ligeramente antes de recibir.

Diagrama sugerido: dos jugadores enfrentados, una puerta central y una flecha mostrando la trayectoria del pase.

2. Pasa al pie que ayuda al compañero

En este ejercicio ya no queremos simplemente que el pase llegue. Queremos que llegue a un lugar útil.

Coloca al receptor entre dos conos pequeños. El compañero pasa desde unos 5 o 6 metros. Antes de recibir, el jugador sabe hacia qué lado continuará su siguiente acción. El pasador intenta enviar el balón al pie que facilite esa salida.

Un ejemplo sencillo: si el receptor necesita continuar hacia su derecha, un pase bien colocado puede permitirle controlar y salir casi inmediatamente. Si el balón llega detrás de su cuerpo, tendrá que detenerse, reajustar los pies y empezar otra vez.

Eso ayuda al entrenador a introducir una idea importante sin dar una explicación técnica interminable: un buen pase no solo llega; también ayuda al siguiente movimiento.

Con niños que recién comienzan, permite control completo antes de devolver. Más adelante pueden intentar que el primer contacto prepare directamente el pase siguiente.

El trabajo sobre pase, recepción y posición corporal también aparece en recursos de The FA sobre recepción bajo presión.

3. Tres zonas de precisión

En lugar de pedir siempre que el niño golpee un cono pequeño, crea tres zonas en el suelo con diferentes niveles de dificultad.

La primera puede estar cerca y ser bastante ancha. La segunda un poco más lejos. La tercera puede ser más pequeña o exigir mayor precisión. Cada jugador decide a qué zona intentar enviar el balón.

Con esto aparece algo interesante: incluso en un ejercicio sencillo ya existe una pequeña elección. Un niño puede buscar una zona segura; otro puede probar una opción más exigente.

Para los más pequeños ni siquiera necesitas utilizar puntuación. Puedes plantearlo como un reto personal: “¿En cuál crees que puedes dejar el balón?”

Este ejercicio funciona especialmente bien cuando quieres trabajar el control de la fuerza sin detener constantemente la actividad para corregir la pierna de apoyo o el gesto de golpeo.

Después del pase empieza otra acción

Uno de los hábitos más frecuentes en categorías infantiles es pasar el balón y quedarse observando. Técnicamente el pase puede haber sido correcto, pero futbolísticamente la acción termina demasiado pronto.

Los siguientes ejercicios trabajan una idea sencilla: pasar también significa volver a ofrecer una solución.

4. Pasa y busca el espacio vacío

Marca las cuatro esquinas de un cuadrado de unos 8 × 8 metros y utiliza tres jugadores.

Como hay cuatro posiciones y solamente tres jugadores, siempre existe una esquina libre. Cada vez que alguien pasa, debe moverse hacia una posición vacía y volver a crear una línea de pase.

No es necesario decirles exactamente dónde tienen que correr. Ahí está precisamente el valor del ejercicio.

Si observas que empiezan a repetir un recorrido automático, cambia una condición: el pasador no puede ocupar el lugar exacto del receptor. Eso vuelve a obligarlo a levantar la cabeza.

Sabes que empieza a funcionar cuando el niño se mueve inmediatamente después de pasar sin esperar que el entrenador se lo recuerde.

5. Triángulo con dos opciones reales

Coloca tres jugadores formando un triángulo. El poseedor tiene dos posibles receptores y puede elegir cualquiera.

Parece muy sencillo, pero aquí está el detalle: no marques una secuencia como A pasa a B, B pasa a C y C devuelve a A. Si siempre sabemos de antemano dónde irá el balón, el niño puede ejecutar sin mirar.

Deja que el jugador decida.

Cuando la circulación ya sea fluida, uno de los compañeros puede modificar su posición antes de recibir. Así el pasador tiene que volver a encontrar la línea.

Para jugadores con más experiencia, introduce un defensor pasivo en el centro y conviértelo progresivamente en oposición real.

Espacio orientativo: triángulos de 6 a 10 metros por lado, ajustados al nivel.

Pregunta útil: “¿Dónde puedes colocarte para que tu compañero pueda verte y pasarte?”

6. Una pared que tenga sentido

La pared es una acción muy sencilla de enseñar, pero también es fácil convertirla en una coreografía. Si siempre obligamos a hacer la combinación, el jugador aprende el recorrido pero no necesariamente aprende cuándo utilizarlo.

Trabaja con tres niños. Un atacante conduce hacia un defensor y tiene un compañero ligeramente por fuera. El defensor empieza de forma pasiva.

Si el defensor cierra la conducción, el atacante puede utilizar al compañero y buscar la devolución. Si el defensor deja espacio, también puede seguir avanzando con balón.

Eso cambia completamente la pregunta. Ya no es “¿puedes hacer una pared?”, sino “¿qué solución te ofrece el rival?”.

Cuando funcione, permite al defensor recuperar de verdad.

Diagrama sugerido: atacante con balón, defensor delante y apoyo lateral mostrando las dos posibilidades: conducir o combinar.

Aprender a mirar antes de recibir

El pase empieza antes de tocar el balón. Si el jugador recibe sin información de lo que ocurre alrededor, tendrá que descubrirlo cuando ya tiene la pelota en los pies y el rival está acercándose.

No hace falta convertir este artículo en una guía completa de entrenamiento cognitivo. Para profundizar específicamente en percepción y toma de decisiones, puedes consultar nuestra guía de entrenamiento cognitivo en el fútbol.

Aquí nos interesa algo mucho más concreto: conseguir que el niño empiece a mirar alrededor antes de recibir.

7. Dos salidas y un defensor

Coloca al receptor en el centro con una pequeña puerta a cada lado. Detrás de él aparece un defensor.

Mientras el balón viaja desde el pasador, el defensor se desplaza hacia una de las dos puertas. El receptor necesita mirar antes del contacto y orientar su acción hacia la salida libre.

Al principio el defensor solamente condiciona. No intenta robar. Eso da tiempo para entender el problema.

Cuando el jugador empiece a reconocer con facilidad el lado libre, el defensor puede entrar de manera activa.

Si el receptor pierde constantemente el balón, no le grites que mire más rápido. Dale un poco más de tiempo: aleja al defensor o amplía las puertas.

8. El compañero que aparece

Dentro de un cuadrado de unos 12 × 12 metros trabajan tres atacantes. Uno comienza con balón y los otros dos se desplazan intentando crear líneas de pase diferentes.

No existe una ruta marcada con conos.

Antes de pasar, el poseedor debe localizar cuál de sus compañeros le ofrece una mejor solución. Después de soltar el balón, vuelve a moverse.

Cuando la tarea sea demasiado fácil, añade un defensor.

Aquí no me preocuparía demasiado por contar diez, quince o veinte pases seguidos. Miraría algo más útil: ¿empiezan a aparecer ángulos alrededor del jugador con balón o todos siguen corriendo hacia él?

Si todos se amontonan, amplía ligeramente el campo y pregunta: “Si vienes exactamente hacia mí, ¿me ayudas o traes también a tu defensor?”

Ahora aparece una decisión de verdad

Cuando la técnica básica permite jugar, introducir un rival cambia el ejercicio. El pase deja de ser una orden del entrenador y empieza a ser una solución.

Los juegos reducidos son especialmente útiles para esto porque aumentan la participación de cada jugador y mantienen compañeros, adversarios y espacios cambiantes. La evidencia revisada en la investigación previa apoya el uso de formatos pequeños, aunque también advierte que no existe una medida o formato universal válido para todos los grupos.

9. 2 contra 1: ¿paso o sigo?

Este es uno de los ejercicios más simples y útiles para enseñar que no siempre pasar es la mejor decisión.

Dos atacantes intentan llegar controlando el balón hasta una línea de fondo mientras un defensor trata de impedirlo.

El poseedor observa al rival. Si el defensor sale hacia él, probablemente aparecerá el compañero. Si el defensor se queda protegiendo la línea de pase y regala metros, conducir puede ser la solución más lógica.

Para principiantes, inicia al defensor un poco más lejos. Cuando los atacantes empiecen a resolver con demasiada facilidad, reduce el espacio o cambia la posición inicial del defensor.

Una pregunta sencilla después de una acción puede enseñar más que una orden previa:

“¿Qué hizo el defensor para que decidieras pasar?”

Si el niño puede responder, empieza a comprender el problema y no solo la ejecución.

10. Rondo con una salida

Organiza un 4 contra 1 dentro de un cuadrado y coloca fuera dos pequeñas puertas.

Los cuatro atacantes conservan el balón, pero no reciben puntos por acumular pases indefinidamente. Cuando aparece una línea clara hacia una de las puertas, pueden jugar a través de ella para que un compañero salga y reciba.

La intención es sencilla: conservar para crear una oportunidad de progresar.

No comenzaría imponiendo uno o dos toques. Si alguien retiene demasiado el balón, primero observaría por qué. Quizá mira tarde. Quizá los compañeros no ofrecen líneas. Quizá el espacio es demasiado pequeño.

Si quieres desarrollar específicamente esta metodología con más variantes, tenemos una guía dedicada a rondos de fútbol para niños. Aquí utilizamos solamente una versión porque el objetivo de este artículo sigue siendo el pase.

Diagrama sugerido: cuadrado 4v1 y dos puertas exteriores como posibles salidas.

11. Romper la línea

Divide un rectángulo en tres zonas horizontales.

En la primera colocas dos atacantes. En la zona central, un defensor. En la última, otros dos compañeros.

Los jugadores de inicio pueden circular el balón entre ellos hasta encontrar un momento para atravesar la zona central mediante un pase.

No les obligues a jugar hacia delante en cuanto reciben. A veces un pase lateral es precisamente lo que desplaza al defensor y abre la siguiente línea.

Cuando lo consigan con regularidad, puedes añadir otro defensor o permitir que un receptor abandone momentáneamente su zona para crear una solución distinta.

Una propuesta de FIFA para edades superiores también utiliza espacios defendidos y progresiones donde el pase debe atravesar una zona en el momento adecuado. Puedes verla en Passing and movement del FIFA Training Centre.

El pase también sirve para cambiar el lugar del ataque

12. Dos porterías, dos lados

Juega 3v3 o 4v4 y coloca dos miniporterías para cada equipo, separadas entre sí.

Ahora el ataque no tiene un único destino. Si los defensores protegen una portería, otra puede quedar disponible.

Eso provoca de forma bastante natural la circulación de un lado al otro sin necesidad de repetir “¡cambia, cambia!” desde fuera.

No entregaría un punto simplemente por hacer un cambio de orientación. El punto llega cuando el equipo aprovecha una portería libre.

La pregunta puede ser:

“¿Dónde está defendiendo más gente ahora?”

Con niños pequeños utiliza un campo amplio y porterías visibles. Con jugadores de mayor nivel puedes reducir gradualmente el espacio para exigir decisiones más rápidas.

Pasar no siempre significa jugar al pie

13. Corre después, no antes

Marca una zona de anotación de unos 3 a 5 metros de profundidad al fondo del campo y juega 3 contra 3.

Para puntuar, un jugador debe enviar un pase hacia esa zona y un compañero debe llegar desde fuera para recibirlo.

La clave es que el receptor no pueda quedarse esperando dentro.

Esto crea una situación muy parecida a la que encontramos muchas veces en partido: el espacio aparece, el compañero inicia el desmarque y el poseedor necesita ajustar dirección, fuerza y momento.

Si casi nunca consiguen conectar, amplía la zona o crea temporalmente un 3v2. Si el ejercicio se vuelve demasiado sencillo, reduce la profundidad disponible.

Qué observar: no solamente si el pase llega, sino si el compañero tuvo que frenar completamente para recibirlo. Un buen pase al espacio debería ayudar a continuar la carrera.

Diagrama sugerido: 3v3, zona de anotación al fondo, carrera del receptor y trayectoria del pase.

14. Dos contra uno y terminar la jugada

Ahora conectamos el pase con algo que a los niños suele motivar mucho: terminar en portería.

Dos atacantes avanzan contra un defensor. El jugador con balón decide si conducir para atraer al rival, pasar temprano o esperar hasta que el defensor se comprometa.

La acción termina con remate.

Si dispones de ocho o diez jugadores, monta dos campos pequeños. Eso evita que siete niños estén esperando mientras solamente tres participan.

Cuando evalúes la acción, intenta no quedarte solo con el resultado final.

Un pase puede ser excelente aunque el compañero falle el remate. Y un gol puede esconder un pase bastante malo que el receptor consiguió salvar.

Una pregunta que funciona bien es:

“¿El pase hizo más fácil la siguiente acción de tu compañero?”

15. El partido que revela si lo aprendido aparece de verdad

Partido de cuatro porterías

Termina con un juego 4v4. Cada equipo ataca dos porterías pequeñas situadas en diferentes zonas de la línea de fondo.

No obligues a realizar cinco pases antes de marcar. Tampoco declares que todos deben tocar el balón. Si queremos comprobar si los jugadores están aprendiendo a reconocer un compañero libre, necesitamos dejar que el juego presente el problema.

Las dos porterías provocan continuamente preguntas espaciales. Si los defensores se concentran a la derecha, ¿qué ocurre en el otro lado? Si uno sale a presionar, ¿quién queda libre detrás? Si todos van hacia el balón, ¿qué espacio están abandonando?

En una propuesta para niños de 4 a 8 años, FIFA también termina el trabajo de pase mediante un 4v4 con cuatro porterías, conectando la precisión practicada anteriormente con una situación de juego. Puedes consultar la sesión original en FIFA Training Centre: Perfeccionamiento de los pases.

Durante los primeros minutos intenta intervenir poco. Mira qué hacen.

Después puedes detener brevemente y preguntar:

“¿Qué hizo que apareciera ese pase?”

Puede que un compañero se separara. Puede que un defensor abandonara su zona. Puede que hubiera una portería completamente libre. Lo importante es que el niño empiece a relacionar el pase con la información que encontró antes de ejecutarlo.

Cómo adaptar los ejercicios según la edad sin encasillar a los niños

La edad ayuda a orientarnos, pero no debería convertirse en una norma rígida. Dos niños de nueve años pueden encontrarse en momentos completamente diferentes de aprendizaje.

Etapa orientativaQué suele funcionar mejorQué evitar al principio
5-7 añosObjetivos grandes, distancias cortas, parejas, juegos de precisión y oposición muy limitadaMuchas reglas, largas explicaciones y decisiones demasiado complejas
8-10 añosTriángulos, 2v1, elecciones entre dos opciones, juegos pequeños y oposición progresivaSecuencias completamente memorizadas durante demasiado tiempo
11-12/13 añosSuperar líneas, cambios de orientación, pase al espacio, superioridades y juegos reducidosEjercicios sin relación con lo que después ocurre en el juego

Para niños de 5 y 6 años puedes ampliar esta adaptación en nuestro artículo específico de ejercicios de fútbol para niños de 5 a 6 años, donde el pase comparte protagonismo con conducción, coordinación y otras habilidades básicas.

Qué hacer cuando un ejercicio no está funcionando

Esta es probablemente una de las partes más importantes de toda la guía. En el campo real las tareas no siempre funcionan como imaginábamos en casa.

Puedes haber diseñado un 4v2 fantástico y descubrir que los niños pierden el balón cada tres segundos. O quizá ocurre lo contrario: nadie falla y el ejercicio se vuelve automático.

Antes de descartarlo, modifica una sola variable.

Lo que está ocurriendoAjuste que puedes probar
El equipo pierde inmediatamenteAmplía el espacio o añade un apoyo ofensivo
Todo resulta demasiado sencilloIntroduce un defensor o reduce ligeramente el espacio
Nadie necesita mirarAñade dos destinos posibles en lugar de uno
Todos corren hacia el balónAmplía el campo y pregunta dónde existe espacio libre
Los pases salen demasiado fuertesReduce temporalmente la distancia y aumenta el objetivo
El pasador se queda paradoHaz que la siguiente acción dependa de crear otra línea de pase
Hay demasiados niños esperandoDivide el grupo en dos o tres campos pequeños
Hay demasiadas reglas y nadie entiendeElimina una condición antes de añadir otra

Este tipo de ajuste está relacionado con el enfoque basado en restricciones: cambiar espacio, número de jugadores, objetivos u oposición modifica el problema que percibe el jugador. No significa que exista una regla mágica. Lo importante es observar qué conducta produce el cambio.

No corrijas cinco cosas en el mismo pase

Imagina que un niño recibe, tarda en decidir, pasa con demasiada fuerza y después se queda quieto.

Podríamos detenerlo y hablarle de orientación corporal, superficie de contacto, pie de apoyo, fuerza, escaneo, movimiento posterior y quizá alguna cosa más. El problema es que probablemente recordará muy poco.

Es más útil elegir la corrección que está bloqueando la acción en ese momento.

Si el balón sale constantemente fuerte, pregunta dónde quiere que llegue. Si está pasando directamente al rival, observa primero si está mirando antes de recibir. Si el pase ya funciona pero después desaparece de la jugada, trabaja únicamente el movimiento posterior.

Corrige algo concreto y deja que vuelva a jugar.

¿Hay que jugar siempre a uno o dos toques?

No.

El número de toques puede utilizarse como una herramienta, pero no debería convertirse automáticamente en sinónimo de buen fútbol.

Un niño puede necesitar controlar porque el pase llega mal. Puede necesitar conducir porque tiene cinco metros completamente libres. O puede jugar de primera porque ya vio al compañero antes de recibir.

La pregunta más útil no es “¿cuántos toques hizo?”, sino si su decisión tenía sentido para la situación.

Cuando la tarea sea demasiado fácil, puedes reducir tiempo y espacio o introducir oposición. No siempre es necesario resolverlo prohibiendo tocar el balón más de dos veces.

¿Cuándo introducir el pie menos hábil?

Puede aparecer desde edades tempranas, pero no tiene por qué convertirse en una obligación permanente.

Si un niño todavía está intentando conseguir que el balón atraviese una puerta amplia con su pie dominante, obligarlo a utilizar exclusivamente el otro pie puede generar más frustración que aprendizaje.

Una progresión sencilla sería conseguir primero éxito en la tarea y después proponer algunos intentos con la otra pierna.

FIFA también incluye el uso del pie menos dominante como una posibilidad para aumentar la dificultad dentro de sus tareas de pase, no como una condición que necesariamente deba mantenerse durante toda la sesión.

Cómo saber si un ejercicio de pase está ayudando de verdad

No necesitas una estadística complicada. Hay señales bastante visibles.

  • El balón empieza a llegar a una zona donde el compañero puede continuar.
  • El receptor levanta la mirada antes de controlar.
  • El pasador vuelve a moverse después de soltar la pelota.
  • Aparecen varias opciones de pase y no solamente una secuencia memorizada.
  • Hay pocos jugadores esperando.
  • Los errores siguen existiendo, pero los niños empiezan a encontrar soluciones.
  • Alguna de esas conductas aparece después en el juego reducido o en el partido.

La última es especialmente importante.

Un ejercicio puede verse precioso desde fuera y, aun así, aportar poco si todo depende de memorizar dónde debe ir el siguiente pase.

En cambio, una tarea aparentemente más desordenada puede estar enseñando mucho si el niño tiene que identificar a un compañero libre, ajustar el balón y volver a ofrecer apoyo.

Una forma sencilla de combinar estos ejercicios

No necesitas convertir los 15 ejercicios en una sesión enorme. Una secuencia pequeña puede ser suficiente.

Por ejemplo, si trabajas con niños que pasan correctamente pero después se amontonan alrededor del balón, podrías empezar con el ejercicio 5 para crear ángulos, continuar con el 2v1 del ejercicio 9 para introducir una decisión y terminar con el 4v4 de cuatro porterías para comprobar si ese comportamiento aparece sin que tengas que ordenarlo.

Otro día, si el problema está en el pase al espacio, podrías trabajar primero la precisión del ejercicio 1, después la llegada del ejercicio 13 y terminar con un juego reducido.

La lógica es más importante que la cantidad: una dificultad accesible, una decisión y una situación donde pueda reaparecer en juego.

Si quieres profundizar específicamente en el diseño de esas situaciones finales, puedes consultar nuestra guía de juegos reducidos de fútbol base.

El objetivo no es que el ejercicio salga perfecto

Cuando trabajamos con niños es fácil sentir que un entrenamiento fue bueno porque todo estuvo ordenado. Los conos estaban alineados, nadie perdió el balón y la rueda de pases parecía funcionar como un reloj.

Pero un partido no se parece demasiado a eso.

Hay compañeros que cambian de sitio, defensores que aparecen, controles imperfectos y espacios que duran solamente unos segundos.

Por eso merece la pena aceptar cierto nivel de error dentro del entrenamiento.

Primero ayudamos al niño a conseguir éxito. Después añadimos una pequeña dificultad. Más tarde aparece un rival. Finalmente dejamos que el juego le pregunte si sabe reconocer cuándo, dónde y a quién pasar.

Ahí está el verdadero propósito de estos 15 ejercicios de pase para niños: no conseguir miles de pases perfectos entre conos, sino ayudar a que el niño pueda encontrar un compañero cuando realmente lo necesite en el partido.

Fuentes utilizadas

Para elaborar esta guía se utilizaron principalmente documentos oficiales de formación, literatura científica sobre aprendizaje y juegos reducidos, y la investigación previa realizada específicamente para EntrenamientosDeportivos.com.

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Ejercicios de Fútbol para Niños
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