Los ejercicios de fútbol para niños de 11 a 12 años deben ayudar a mejorar el control del balón, los pases, la conducción, la defensa y, especialmente, la capacidad de tomar decisiones durante el juego. A esta edad, los jugadores necesitan aprender no solamente cómo realizar una acción técnica, sino también cuándo utilizarla frente a compañeros y adversarios.
Un niño puede pasar correctamente entre conos y, sin embargo, perder el balón cuando recibe la presión de un defensor. También puede conducir con habilidad, pero no reconocer que tiene un compañero libre. Estas situaciones muestran por qué resulta importante combinar la práctica técnica con ejercicios que incluyan oposición, espacios y decisiones reales.
En esta guía encontrarás cinco ejercicios de fútbol para jugadores de 11 y 12 años, explicados para llevarlos directamente al campo. Cada propuesta incluye jugadores, materiales, dimensiones, tiempos, instrucciones, variantes para facilitar o aumentar la dificultad y criterios para reconocer si está funcionando.
Las medidas y duraciones son puntos de partida orientativos. El entrenador debe adaptarlas a la experiencia del grupo, al espacio disponible y a las condiciones de seguridad.
¿Qué ejercicio necesita tu equipo? Identifica primero el problema
Antes de comenzar, observa qué sucede cuando tus jugadores participan en un partido reducido. No siempre necesitan practicar más pases o remates. En ocasiones, el principal problema es que no reconocen al defensor, no ofrecen apoyos o reaccionan tarde cuando cambia la posesión.
| Problema que observas | Ejercicio recomendado | Aprendizaje principal |
|---|---|---|
| Los niños reciben y pierden rápidamente el balón. | Dos salidas para un control útil. | Control orientado y percepción del defensor. |
| Todos persiguen al atacante y dejan espacios libres. | Uno presiona y otro protege. | Colaboración defensiva y cobertura. |
| Pasan demasiado o no aprovechan los espacios para avanzar. | Tres contra dos: aprovechar la ventaja. | Elegir entre conducir y pasar. |
| Se quedan detenidos después de perder o recuperar el balón. | Cambio de posesión y ataque inmediato. | Transiciones entre ataque y defensa. |
| Rematan sin observar o no reconocen las oportunidades de gol. | Dos contra dos: decidir cuándo finalizar. | Elección entre remate, conducción y pase. |
Esta forma de trabajar se relaciona con los principios de aprendizaje publicados por el FIFA Training Centre sobre juegos de progresión numérica para niños de 8 a 12 años. La FIFA propone situaciones con oposición y participación activa para desarrollar decisiones vinculadas con el fútbol real.
1. Dos salidas para un control útil: recepción y orientación corporal
Objetivo: mejorar el primer control y enseñar al jugador a reconocer qué espacio está libre antes de recibir.
Este ejercicio responde a una situación habitual: un centrocampista recibe un pase, controla hacia el adversario y pierde el balón. Aunque puede parecer un fallo técnico, muchas veces el jugador simplemente no ha observado dónde está la presión.
Organización y materiales
- Jugadores: 4: un pasador, un receptor, un defensor y un apoyo.
- Espacio: aproximadamente 14 × 12 metros.
- Material: un balón, conos y petos.
- Distribución: dos puertas laterales de unos 2 metros de anchura.
- Duración: 3 series de 2 minutos, con 1 minuto de pausa entre series.
- Porteros: no se necesitan.
Cómo realizar el ejercicio
- Delimita un rectángulo y coloca una puerta pequeña en cada lateral.
- Sitúa al pasador frente al receptor. El defensor comienza cerca del receptor, pero a una distancia que permita iniciar la jugada.
- El cuarto jugador ofrece una posibilidad de apoyo dentro del espacio.
- El pasador envía el balón al receptor y puede incorporarse como otra opción de pase.
- El defensor intenta recuperar y puede desplazarse para cerrar una de las salidas.
- El receptor observa la presión y decide si controla hacia una puerta libre o utiliza a un compañero para conservar y encontrar una salida diferente.
Los atacantes consiguen un punto cuando uno de ellos atraviesa una puerta con el balón controlado. Si el defensor recupera, intenta conducir hasta la línea desde la que comenzó el pase.
La acción termina cuando se consigue un punto, el balón sale del campo o deja de estar controlado. Después se reinicia desde el pasador.
Al terminar cada acción, los cuatro jugadores cambian de función siguiendo un orden establecido. Así todos practican la recepción, los apoyos y la defensa.
Cómo adaptar la dificultad
Si los niños pierden continuamente el balón: aleja inicialmente al defensor o ensancha las puertas. Busca que el receptor tenga tiempo suficiente para reconocer el espacio disponible.
Si el ejercicio resulta demasiado fácil: permite que el defensor se acerque desde el momento en que sale el pase o reduce ligeramente su distancia inicial al receptor.
Qué observar: el jugador no debe controlar siempre hacia el mismo lado. Comprueba si adapta su primer contacto según la ubicación del defensor.
Pregunta del entrenador: «Antes de recibir, ¿qué camino estaba cerrando el defensor?»
Aplicación al partido: recibir entre rivales, controlar hacia espacios disponibles y evitar pérdidas inmediatamente después de la recepción.
Cuando el problema principal está en la ejecución del pase o del primer control, puedes complementar esta tarea con los ejercicios de pase para niños, sin abandonar posteriormente las situaciones con oposición.
2. Uno presiona y otro protege: defender sin perseguir todos el balón
Objetivo: enseñar a los jugadores a coordinarse defensivamente, de modo que uno pueda acercarse al poseedor mientras su compañero protege una posible salida.
Cuando dos niños intentan quitar el balón al mismo adversario, pueden dejar completamente libre otro espacio. Este ejercicio les permite descubrir que defender también significa reconocer los caminos que utiliza el rival.
Organización y materiales
- Jugadores: 4, divididos en dos equipos de dos.
- Espacio: aproximadamente 18 × 14 metros.
- Material: un balón, petos y conos.
- Porterías: cuatro puertas pequeñas, dos para cada equipo.
- Duración: 3 períodos de 3 minutos, con 1 minuto de descanso entre períodos.
- Porteros: no se utilizan.
Desarrollo del juego
Delimita el espacio y coloca dos puertas sobre cada línea de fondo. Cada equipo defiende sus dos puertas y trata de atravesar con el balón controlado cualquiera de las puertas rivales.
Los jugadores pueden conducir, pasar, regatear y recuperar libremente. Cuando un equipo pierde el balón, debe cambiar inmediatamente a la función defensiva.
Por ejemplo, un atacante conduce hacia la puerta derecha. Uno de los defensores intenta frenar su avance mientras el compañero se coloca para dificultar el pase o la conducción hacia la otra puerta.
Si los dos defensores persiguen al poseedor, el atacante puede cambiar de dirección y aprovechar el camino desprotegido.
Tras cada punto, reinicia desde su fondo el equipo que lo recibió. Si la pelota sale por una banda, se repone mediante un pase desde el lugar correspondiente.
Qué corregir durante el ejercicio
Error frecuente: los dos defensores se acercan al mismo atacante sin observar las puertas ni al segundo rival.
Corrección: detén brevemente una acción y pregunta: «Si tu compañero ya está intentando quitar el balón, ¿qué camino puedes proteger tú?»
Permite que los propios niños encuentren una posición diferente y reanuda el juego.
Para facilitarlo: aumenta ligeramente la separación entre las puertas, de manera que los caminos de ataque y defensa resulten más fáciles de reconocer.
Para aumentar la dificultad: reduce una ventaja inicial del equipo defensor o modifica la colocación de las puertas para exigir ajustes de posición más rápidos.
Cómo saber si funciona: observa si los defensores comienzan a repartirse las funciones sin recibir instrucciones constantes.
La finalidad no es que permanezcan rígidos en una posición. Deben aprender a ajustar sus movimientos según la dirección del balón, la ubicación de su compañero y las acciones del rival.
3. Tres contra dos: elegir cuándo conducir y cuándo pasar
Objetivo: enseñar a aprovechar una superioridad numérica mediante decisiones de pase, conducción y apoyo.
Un error habitual consiste en pedir a los niños que pasen constantemente, incluso cuando tienen espacio libre para avanzar. En determinadas situaciones, conducir puede atraer a un defensor y liberar posteriormente a un compañero.
La superioridad de tres atacantes contra dos defensores permite trabajar estas decisiones con una oposición que puede graduarse.
Organización y materiales
- Jugadores: 6: tres atacantes, dos defensores y un apoyo exterior.
- Espacio: aproximadamente 22 × 16 metros.
- Material: un balón, petos y conos.
- Objetivos: dos puertas al final del campo y una línea de salida defensiva.
- Duración: 3 series de 3 minutos, con 1 minuto de pausa entre series.
- Porteros: no se necesitan.
Cómo realizar el ejercicio
- Coloca a los tres atacantes frente a los dos defensores.
- En el fondo contrario sitúa dos puertas que los atacantes deben atravesar con el balón controlado.
- El sexto jugador permanece como apoyo exterior cerca de la línea inicial y puede recibir pases para ayudar a reorganizar la jugada.
- Los tres atacantes comienzan con la posesión y buscan superar a los dos defensores.
- Los defensores intentan recuperar. Si lo consiguen, pasan a atacar la línea inicial, mientras los tres atacantes tratan de impedirlo.
El equipo atacante consigue un punto cuando atraviesa una de las puertas con el balón controlado. Los defensores consiguen un punto si recuperan y llegan con control hasta la línea inicial.
Después de cada punto o salida del balón, se reinicia desde el comienzo. El apoyo exterior no entra al campo ni marca puntos. Su función rota entre los seis jugadores.
Ejemplo de una decisión correcta
Un atacante recibe en el centro y observa que un defensor retrocede para impedir un pase hacia su compañero.
Como el espacio por delante está libre, decide avanzar conduciendo.
Cuando el defensor finalmente se acerca, aparece una oportunidad de pasar hacia uno de los compañeros que había quedado desmarcado.
En otra jugada, el defensor puede acercarse inmediatamente y cerrar la conducción. Entonces, pasar a un compañero disponible puede resultar la mejor solución.
Ambas decisiones pueden ser correctas. La diferencia está en lo que hace el defensor y el espacio que queda disponible.
Progresión y adaptación
Si los atacantes pierden continuamente: aumenta la distancia inicial de los defensores para permitir que los niños observen y organicen el primer avance.
Si superan la defensa con demasiada facilidad: retira el apoyo exterior e incorpora a ese jugador como tercer defensor, formando un 3 contra 3.
Esta modificación elimina la superioridad numérica y plantea un nuevo desafío sin introducir reglas artificiales.
Qué observar: comprueba si los niños conducen cuando existe espacio y si reconocen el momento en que un defensor se acerca y libera una opción de pase.
Pregunta del entrenador: «¿El defensor te dejaba avanzar o salió a quitarte el balón?»
El uso de superioridades ofensivas tiene respaldo en investigaciones sobre fútbol formativo. En un estudio de Práxedes y colaboradores publicado en 2018, participaron 19 futbolistas sub-12 y se evaluó una intervención de 14 sesiones basada en juegos modificados con ventaja numérica en ataque.
Los investigadores encontraron mejoras en la toma de decisiones y en la ejecución del pase, pero no diferencias significativas equivalentes para el regate. Estos resultados apoyan el interés de las superioridades para trabajar determinadas acciones, sin garantizar que este ejercicio concreto produzca los mismos resultados en cualquier equipo.
4. Cambio de posesión: reaccionar inmediatamente al recuperar o perder el balón
Objetivo: ayudar a los niños a reconocer cuándo deben dejar de atacar para defender y cuándo pueden comenzar un nuevo ataque después de recuperar.
En un partido infantil es frecuente observar que, después de perder la pelota, algunos jugadores permanecen detenidos mientras el adversario avanza.
También puede suceder que un equipo recupere el balón, pero ninguno de sus integrantes busque una salida disponible.
Esta tarea reproduce ambos momentos mediante un partido reducido con dos direcciones claras.
Organización y materiales
- Jugadores: 6, divididos en dos equipos de tres.
- Espacio: aproximadamente 24 × 18 metros.
- Material: un balón, conos y petos.
- Zonas: una zona final de 3 metros de profundidad en cada extremo.
- Duración: 3 períodos de 4 minutos, con 1 minuto de descanso entre períodos.
- Porteros: no se necesitan.
Cómo funciona
Los dos equipos juegan un 3 contra 3 dentro del rectángulo. Cada uno defiende una zona final y ataca la contraria.
Para conseguir un punto, un jugador debe entrar conduciendo con control en la zona rival o recibir allí un pase y conseguir controlarlo.
Cuando un equipo recupera el balón, cambia inmediatamente su dirección de ataque. Los jugadores que lo perdieron tienen que reorganizarse para defender.
Después de cada punto, el equipo que lo recibió reinicia desde su fondo. Cuando el balón sale por un lateral, se repone con un pase.
No es necesario imponer límites de cinco segundos ni exigir pases obligatorios. El aprendizaje principal consiste en reconocer el cambio de posesión y responder de manera adecuada.
Qué debe observar el entrenador
Después de recuperar: comprueba si el nuevo poseedor identifica una posibilidad de avance o un compañero disponible.
Después de perder: observa si los jugadores comienzan a proteger los caminos hacia su propia zona y si evitan perseguir todos el balón.
Si la tarea resulta demasiado difícil: aumenta ligeramente la anchura disponible cuando la acumulación de jugadores impida encontrar salidas, sin crear distancias de pase excesivas.
Si resulta demasiado fácil: reduce ligeramente la anchura de la zona final o elimina una ayuda espacial introducida anteriormente.
Pregunta del entrenador: «Cuando recuperaste el balón, ¿qué camino tenías disponible para comenzar a atacar?»
Este tipo de ejercicio ayuda a conectar la técnica con los cambios de función que ocurren durante un partido.
Si quieres explorar otras reglas de juego con objetivos específicos, puedes consultar nuestros partidos condicionados de fútbol base, donde se trabajan distintas situaciones mediante modificaciones de las condiciones del partido.
5. Dos contra dos con portero: decidir cuándo finalizar
Objetivo: mejorar la elección entre rematar, conducir y pasar cuando existe una posibilidad de marcar.
En algunos entrenamientos, la finalización se trabaja mediante recorridos repetitivos: un niño pasa, otro devuelve y el primero remata. Estas actividades pueden servir para practicar el golpeo, pero no siempre enseñan a reconocer si conviene disparar frente a un defensor.
Esta propuesta introduce oposición real para que la decisión de finalizar dependa de lo que sucede en la jugada.
Organización y materiales
- Jugadores: 5: dos atacantes, dos defensores y un portero.
- Espacio: aproximadamente 22 × 18 metros.
- Material: un balón, petos, conos y una portería infantil correctamente asegurada.
- Salidas defensivas: dos puertas pequeñas en el extremo contrario a la portería.
- Duración: 3 períodos de 3 minutos, con 1 minuto de pausa entre períodos.
- Porteros: uno, incluido en el total de cinco jugadores.
Desarrollo del ejercicio
- Coloca la portería con el guardameta en un extremo y dos puertas pequeñas en el contrario.
- Los dos atacantes comienzan con la pelota y buscan conseguir un gol.
- Los dos defensores intentan impedir que avancen y finalicen.
- Los atacantes pueden conducir, pasar o rematar cuando encuentren una oportunidad.
- Si los defensores recuperan, intentan atravesar con el balón controlado cualquiera de las puertas situadas detrás de los atacantes.
La acción termina cuando los atacantes marcan, los defensores consiguen atravesar una puerta o el balón sale del espacio.
Después se reinicia desde la línea inicial. Intercambia las funciones de ataque y defensa para que los jugadores experimenten diferentes decisiones.
Cuando las condiciones de seguridad y las características del grupo lo permitan, también puedes rotar el puesto de portero.
Cuándo rematar y cuándo continuar
Imagina que un atacante conduce hacia la portería. El defensor se desplaza para marcar al segundo atacante y deja libre una línea de tiro.
En ese momento, el poseedor puede aprovechar para rematar.
En una jugada diferente, el defensor se acerca y bloquea el camino del remate. Entonces, el atacante puede pasar a su compañero o conducir para buscar un ángulo mejor.
La decisión adecuada cambia según la posición de los rivales, la distancia a portería y las opciones disponibles.
Cómo adaptar la actividad
Si los atacantes no consiguen rematar: retrasa temporalmente la entrada de uno de los defensores para facilitar las primeras acciones.
Si marcan con demasiada facilidad: permite que ambos defensores participen desde el comienzo y elimina la ventaja inicial.
Error frecuente: exigir siempre una pared, un pase adicional o un remate inmediato sin tener en cuenta la posición de los defensores.
Pregunta del entrenador: «¿Qué hizo el defensor para que decidieras rematar o pasar?»
Cómo saber si funciona: observa no solamente la cantidad de goles, sino también si los jugadores reconocen cuándo tienen una oportunidad clara de finalizar.
Cómo ajustar los ejercicios cuando algo no funciona
Un ejercicio no siempre necesita sustituirse porque aparezcan errores. En ocasiones, basta con modificar una condición para que los niños puedan comprender mejor la situación.
Antes de cambiar las reglas, identifica qué está ocurriendo.
| Lo que sucede | Qué puedes modificar | Qué debes comprobar |
|---|---|---|
| Los jugadores pierden casi siempre al recibir. | Facilita un apoyo o aleja inicialmente al defensor. | Si empiezan a reconocer y utilizar salidas. |
| Todos se acumulan alrededor del balón. | Revisa la anchura del campo y la ubicación de los objetivos. | Si aparecen apoyos en espacios diferentes. |
| Los atacantes nunca superan al defensor. | Reduce temporalmente la oposición o introduce superioridad. | Si consiguen mantener acciones con decisiones. |
| Los niños pasan incluso cuando tienen espacio para avanzar. | Elimina pases obligatorios. | Si reconocen cuándo conducir y cuándo pasar. |
| Uno o dos jugadores apenas participan. | Revisa las funciones, la colocación inicial y las rotaciones. | Si todos reciben, defienden y toman decisiones. |
| Los jugadores muestran fatiga excesiva o molestias. | Interrumpe el ejercicio y revisa las condiciones, pausas y seguridad. | Si pueden continuar de forma segura y con buena atención. |
Una recomendación práctica: cambia solamente una variable cada vez. Si modificas simultáneamente el espacio, las reglas y la cantidad de defensores, será difícil reconocer cuál de esos cambios ha ayudado.
Tampoco es necesario imponer uno o dos toques para aumentar la dificultad. A veces, controlar y conservar el balón durante un instante permite atraer a un defensor y encontrar una mejor opción.
Una limitación de toques puede tener utilidad cuando se aplica con un objetivo concreto, pero no debería utilizarse automáticamente con todos los grupos.
Cómo adaptar los ejercicios a niños de 11 y 12 años con diferentes niveles
La edad no determina por sí sola lo que un jugador puede resolver. Dos niños de 11 años pueden tener experiencias muy diferentes, y un jugador de 12 años no necesariamente está preparado para actividades más complejas que otro de menor edad.
Por eso, las adaptaciones deben responder principalmente al nivel de comprensión del juego y a la ejecución observable.
Cuando los jugadores están comenzando
Utiliza espacios que permitan controlar y pasar a distancias manejables. Comienza con oposición moderada y ofrece apoyos cercanos.
Evita explicar varias condiciones simultáneamente. Presenta un objetivo claro, demuestra brevemente cómo funciona el ejercicio y permite que los niños prueben soluciones.
Si el grupo necesita practicar un gesto sin presión, puedes hacerlo durante un bloque breve y después volver a introducir defensores.
Cuando los jugadores tienen más experiencia
Aumenta progresivamente la oposición, retira ayudas numéricas o modifica posiciones iniciales para crear decisiones más exigentes.
El desafío no consiste simplemente en correr más rápido. Un jugador que domina un 3 contra 2 puede necesitar enfrentarse a una igualdad numérica, donde tenga que reconocer nuevas opciones de apoyo y avance.
Si el entrenamiento reúne niños con distintos niveles, permite que participen en la misma situación con ayudas adaptadas. No siempre es necesario separar permanentemente al grupo.
Qué hacer si tienes pocos jugadores o material limitado
Las tareas propuestas utilizan entre cuatro y seis participantes. Cuando el grupo es más grande, puedes organizar campos paralelos si dispones de espacio, balones y supervisión suficientes.
Por ejemplo, con doce jugadores y dos balones puedes montar dos espacios de 3 contra 3 para trabajar los cambios de posesión.
Con ocho niños y dos balones puedes organizar dos grupos de cuatro para realizar el ejercicio de control orientado.
Si tienes un número impar, utiliza rotaciones o una función de apoyo que realmente participe. No conviene dejar a un niño esperando sin una tarea definida.
Para conocer otras distribuciones y alternativas según la asistencia, consulta nuestra guía sobre cómo planificar según número de jugadores.
Cómo comprobar que los ejercicios ayudan a jugar mejor
Conseguir muchos pases, completar todos los recorridos o marcar varios goles durante una tarea no demuestra por sí solo que los niños hayan aprendido a resolver situaciones de partido.
Para comprobar si los comportamientos aparecen fuera del ejercicio, puedes utilizar una prueba sencilla de juego libre.
Prueba práctica: partido de cuatro contra cuatro
Organiza un partido reducido con las siguientes características:
- Jugadores: 8, distribuidos en dos equipos de cuatro.
- Espacio: aproximadamente 28 × 20 metros.
- Material: un balón, petos y dos miniporterías seguras.
- Duración: dos períodos de 4 minutos, realizados antes y después del ejercicio elegido.
- Reglas: juego libre, sin pases ni toques obligatorios.
En el primer período, observa el problema que quieres trabajar. Después realiza el ejercicio seleccionado y vuelve al partido libre para comprobar si aparecen cambios.
Por ejemplo, si el objetivo era mejorar los controles orientados, observa cuántas veces un jugador recibe cerca de un adversario y consigue continuar sin perder inmediatamente el balón.
Si buscabas mejorar la defensa, comprueba si los jugadores empiezan a repartirse la presión y la protección de los espacios.
Si el objetivo era reaccionar tras recuperar, observa si los niños reconocen rápidamente una salida y cambian su dirección de ataque.
Tres indicadores sencillos para el entrenador
| Comportamiento | Qué observar |
|---|---|
| Recepción con continuidad | El jugador reconoce una salida y consigue continuar después del primer control. |
| Apoyo útil | Los compañeros ofrecen posibilidades reales de pase fuera de la presión. |
| Reacción al cambio de posesión | Los jugadores modifican sus funciones cuando su equipo recupera o pierde el balón. |
Puedes registrar cada comportamiento utilizando tres categorías: aparece sin ayuda, aparece con ayuda o todavía no aparece.
Este registro no es una prueba científica, pero ayuda a comparar las observaciones y decidir qué necesita trabajar el equipo.
También conviene repetir la observación en otro entrenamiento. Una conducta que aparece una sola vez durante un ejercicio no garantiza que se mantenga en partidos con rivales y situaciones diferentes.
Cómo combinar los ejercicios sin convertirlos en una sesión demasiado complicada
No necesitas utilizar las cinco actividades en un mismo día. Es preferible seleccionar las que responden a una dificultad concreta.
Por ejemplo, si el equipo pierde demasiados balones cuando recibe, puedes comenzar con Dos salidas para un control útil, continuar con Tres contra dos y terminar observando los controles y apoyos durante un partido libre.
Si tu equipo presenta problemas defensivos, puedes comenzar con Uno presiona y otro protege, continuar con Cambio de posesión y comprobar si los jugadores reconocen mejor las funciones defensivas cuando el rival recupera.
Esta combinación tiene relación con el modelo global-analítico-global (GAG), explicado por el FIFA Training Centre para edades de 8 a 12 años. La propuesta combina actividades de juego, momentos específicos para trabajar habilidades y un regreso a situaciones de partido.
No es necesario que todas las sesiones sigan exactamente el mismo orden. Lo importante es identificar qué necesita aprender el grupo y comprobar posteriormente cómo utiliza esas habilidades.
Para organizar entrenamientos completos con sus tiempos y actividades, puedes consultar nuestras sesiones de entrenamiento de fútbol para niños.
Tres decisiones del entrenador que marcan la diferencia
1. Mantener una participación real
Estar dentro del campo no significa necesariamente participar. Un niño puede pasar varios minutos sin recibir el balón ni intervenir defensivamente.
Observa quién recibe, quién busca apoyos y quién cambia de función. Ajusta las rotaciones para que todos tengan oportunidades de aprender.
2. Dar instrucciones breves y dejar que los niños decidan
En lugar de ordenar permanentemente «pasa», «corre» o «tira», plantea preguntas relacionadas con lo que acaba de suceder.
«¿Dónde estaba el espacio libre?»
«¿Qué hizo el defensor?»
«¿Qué otra opción tenías?»
Estas preguntas ayudan al niño a reflexionar sin convertir cada error en una explicación extensa.
3. Adaptar el reto sin descuidar la seguridad
No todos los jugadores tienen la misma coordinación, resistencia o experiencia. Revisa el estado del terreno, asegura las porterías, utiliza materiales apropiados y concede pausas cuando sean necesarias.
Evita castigar errores mediante eliminación y no conviertas todas las tareas en competiciones de máxima intensidad. El objetivo es aprender mediante la participación.
Estas orientaciones coinciden con los principios de entrenamiento infantil difundidos por la UEFA y el proyecto iCoachKids, que destacan la inclusión, la progresión, la diversión y la seguridad.
En niños de 11 y 12 años también conviene seguir las normas de seguridad de la federación correspondiente, especialmente en actividades que puedan implicar contacto físico o golpeos de cabeza. Los ejercicios de esta guía no requieren practicar cabeceos.
Qué deben aprender realmente los niños de 11 a 12 años
El objetivo de estos ejercicios no consiste en formar jugadores que ejecuten movimientos perfectos mientras el entrenador les indica cada paso.
Un niño mejora su comprensión del fútbol cuando reconoce que puede controlar hacia un espacio libre, utilizar un compañero para superar la presión, proteger una zona al defender o elegir el momento apropiado para rematar.
Por eso, una actividad sencilla de tres contra dos puede resultar más útil para un grupo que una combinación extensa de pases y movimientos memorizados.
La calidad del entrenamiento depende de que exista un problema comprensible, una dificultad adecuada y oportunidades suficientes para participar.
La mejor señal de progreso aparece cuando los niños comienzan a encontrar soluciones sin depender constantemente de las instrucciones del entrenador.
Fuentes y referencias
Las organizaciones, medidas, rotaciones y variantes descritas en esta guía son propuestas prácticas de EntrenamientosDeportivos.com. Los principios de entrenamiento utilizados se apoyan en las siguientes referencias oficiales y científicas:
- FIFA Training Centre (2025). De 8 a 12: Aprendizaje con juegos de progresión numérica. Referencia sobre toma de decisiones, cooperación y situaciones reales de juego.
- FIFA Training Centre (2025). Ages 8–12: Coaching with the Global-Analytical-Global Model. Aplicación de actividades de juego y trabajo técnico en el fútbol base.
- UEFA (2019). Grassroots tips for coaching kids. Principios del proyecto iCoachKids para una formación centrada en el niño.
- Práxedes, A., Del Villar, F., Pizarro, D. y Moreno, A. (2018). The Impact of Nonlinear Pedagogy on Decision-Making and Execution in Youth Soccer Players According to Game Actions. Journal of Human Kinetics, 62, 185–198.
- Práxedes, A. y colaboradores (2018). The effect of small-sided games with different levels of opposition on the tactical behaviour of young footballers with different levels of sport expertise. Investigación sobre niveles de oposición y comportamiento táctico en futbolistas sub-12.
